De la época bizantina nos llega la más común, la de mecha
flotante. La Iglesia primitiva y sus órdenes monásticas las usaban para estar
encendidas permanentemente ante el sagrario, extendiéndose por toda Europa.
Consistía en un recipiente de vidrio que se llenaba por debajo de agua, luego
aceite sobre el agua y después una mecha de fibra que nadaba sobre el aceite.
Desde el s. X al s. XIV estuvo reducido su empleo a las iglesias y
establecimientos religiosos. El método más usado para la iluminación común era la
vela. De las lámparas medievales, parecen ser una derivación las grandes
lámparas del Renacimiento que aún hoy figuran en las iglesias: su enorme copa
inferior no es más que el desarrollo del platillo que en la Edad Media se ponía
debajo del vaso que contiene el aceite.
Las coronas luminosas empezaron a usarse en las catacumbas
desde el Siglo IV y consistían al principio en aros suspendidos horizontalmente
o montados en un pie esbelto, sobre los que se colocaban lucernas o velas. Se
fueron complicando después y en el Siglo XI tuvieron su más grandiosa expresión
en las célebres coronas de las iglesias de Hildesheim y de Reims (la de ésta
última, desaparecida) entre muchas otras.
Derivaciones de ellas son las arañas que en la Edad Media
consistían en brazos cruzados horizontalmente o radiantes y suspendidos y en la
época gótica se componían de ramas de bronce o de hierro cargadas de adornos
sobre todo en los siglos XV y XVI. Con el siglo XVIIIempiezan las arañas
fastuosas adornadas con numerosos colgantes de vidrio que en las más ricas
llegan a ser de cristal de roca. Lalámpara de queroseno fue construida por un
científico polaco, Ignacy Lukasiewicz, en el año 1856.

